Hola de nuevo. Aquí estoy de nuevo… Después de meses, casi
años de no atender este lugar, mi espacio, mi universo, el único lugar donde
puedo tener al menos un poco de control… donde las palabras son la que elijo y
no las que usualmente son. El lugar donde encuentro las líneas para expresar lo
que pienso, lo que soy, lo que siento. El único lugar donde no puedo ser
juzgada por nadie al menos que conozca… El lugar donde si llego a cometer un
error, lo puedo “editar”. En ocasiones eso me gustaría que existiera en la
vida.
Verán, eso es de lo que quiero compartir
hoy. Me tomé un tiempo para mí y para encontrarme de nuevo. Me alejé de todo y
todos, aunque en aquel tiempo me odiase aun así aprendí a conocerme y a saber
qué era lo que en verdad quería. Y lo hice. No fue fácil pero lo logré. Hice una
lista de todos los daños que había sufrido. Una a una mis caídas las recordé y
ordené en la manera en la que sucedieron. Debo admitir que fueron muchas. Unas más
fuertes que otras. Después hice
una nueva lista. En esta última escribí que era lo que había aprendido en cada
una de aquellas malas experiencias. ¿Les digo algo?, esta última lista fue aun
más extensa que la primera.
De eso les platico, fue ya hace
tiempo. En ese tiempo me cerré y me priorice en la primera linea de todas. Logré
hacerlo y avanzar con los pies firmes y sin miedo. Había conseguido el
equilibrio en varios aspectos de mi vida. Pero faltaba uno. El amor. Aquel al
que le tenía miedo después de tantas caídas, tropiezos, malas acciones,
decisiones y malas experiencias y errores. Mi tabú, mi talón de Aquiles.
Y así fue. Me comencé a abrir
evadiendo todo lo anterior, con los ojos abiertos a las mismas figuras para no
encuadrar con ellas. Después de un tiempo, ahí estaba. Había llegado. Había aparecido
en mi camino como solo algo sincero puede hacerlo. Alegre y feliz. Eso
palpitaba mi corazón al solo pensar en aquel ser. Poco a poco supo entrar a mi
vida y ganar mis sentimientos como nunca nadie lo había hecho antes. ¿Conocen
esa sensación de sentirse entre las nubes?, bueno pues eso yo lo sentí. Caminaba
en un montón de nubes enormes que me hacían sentir feliz. Vivía enamorada, contenta,
correspondida.
Pero a veces las nubes se van y
ves el cielo despejado y te das cuenta de que no puedes caminar por las nubes
siempre. En ocasiones es bueno pisar el piso y andar por él. Que duelan los
pasos para que el camino sea bien aprendido y te des cuenta si en verdad
quieres seguir ahí y comprender que las cosas no siempre van a ser tan fáciles.
Que unos días es soleado, otros no tanto y hay otros en los que llueve. Pero cada
etapa tiene su tiempo, como los días. No pueden ser siempre así. Y aunque parezca
que tardará mucho en salir el sol y secar la lluvia, créeme que pasará.
Sólo es necesaria una cosa…
tiempo.