sábado, 20 de septiembre de 2014

371 días…

Y aun me cuesta olvidar. Sé qué dicen qué jamás olvidas por completo, qué simplemente lo superas. Yo no creo en eso. ¿Cómo puedo superar algo que sentí en verdad, algo que viví con todo mi ser?, es algo que simplemente no se puede.

No pasa un solo día en que no recuerde algún momento que pasamos juntos, un chiste, un beso, una mueca, sus caricias, sus dulces halagos, nuestros tiernos y cursis sobrenombres, palabras que para muchos no tenían sentido pero para nosotros eran el detonante de una sonrisa pícara o para lanzarnos una mirada que expresaba el mismo pensamiento. Y ahora, ya todo eso son solo recuerdos. Solo recuerdos.

 Es increíble como alguien extraño puede llegar a tu vida, moverlo todo hacerte soñar, ilusionarte de tal modo de planear una vida a su lado… y de un momento a otro irse y no volver a desaparecer.
 No puedo, me niego a creer que las cosas pasaron así. Que todo se acabó, qué ya no hay marcha atrás, y que por más que lo intentas no encuentras respuesta a nada de lo que pasó, ni una sola razón, nada. Parece algo inverosímil, como una especie de sueño y pesadilla mezclados y no sabes diferenciar entre el comienzo y el final de cada una. Cómo es posible sentir tanto dolor y seguir de pie.

Arrepentirme. ¿De qué?, analizo cada momento, cada día a su lado y no encuentro algo de qué arrepentirme, no encuentro la razón, el punto clave del por qué se acabó todo, en qué instante se agrietaron los sentimientos y cuál fue la razón de vivir todo esto. Fue él o fui yo. Ambos… ninguno.
 Me miro a mí, a mí en aquel tiempo, ya no soy la misma. Ya no soy la que siempre sonreía, ya no hay  motivación en mí, ya no hay esa chispa que me hacía ser capaz de creer en lo que sea. Y saben algo, cada día que pasa la siento más y más lejana de mi.

No sé qué hacer. Ya no confío en los sentimientos, ni en las personas, ya no confío en mis sentimientos, ya no confío en eso a lo que muchos llaman amor. Creo que lo conocí, por un tiempo, y después huyó de mí.

¿Cuantos días más?, ¿cuántas lagrimas más deben rodar por mi rostro?, ¿todo esto en verdad pasó? Jamás me creí estar tan derrotada. Es decir, camino, sonrío, observo y me alegro. Pero en el fondo hay un vacío de dimensiones estratosféricas, nada ni nadie me sorprende, ya caerme no me incomoda porqué camino por los suelos, cuesta aceptarlo pero… solo vivo. Mi corazón solo bombea sangre pero ya no late, no como lo hacía antes.

A veces me cuestiono, ¿él sentirá lo mismo?, ¿cómo es qué me olvidó?, ¿ella es mejor que yo?... ¿algún día le volveré a ver?...

Sé que nada me gano taladrándome la mente para tratar de comprender algo que pasó hace poco más de un año. Pero soy humana, y mi corazón aun siente. Espero en verdad que este sea lo último que escriba de él, de mi con él, de nosotros. Porque ya no somos “nosotros”. Las cosas pasan y pues, aunque se escuche algo contradictorio, no siempre sabremos la razón, el por qué pasaron, simplemente pasaron y debemos aceptarlas y seguir adelante.
Tal vez pasen otros 371 días más para volver a sentir algo por alguien, algo que en verdad haga latir a mi corazón. Como hace algún tiempo lo llegue a sentir. Pasará mucho tiempo, si, mucho mucho tiempo para yo poder abrir mis sentimientos a alguien nuevo, y ¿qué les puedo decir? Es algo que tampoco tiene respuesta, es algo que siento y tengo derecho a expresarlo.

Quizá alguno de ustedes me llegue a comprender, o quizá no. No lo sé. Pero esto de la vida es muy complicado, no hay manual, ni mapa para no equivocarse y lo único que tienes es un par de pies que avanzan, un corazón que aguanta muchos golpes, y una memoria que guarda todos los momentos que has vivido. La única experiencia que tienes es la de tus huellas y cuando la quieres poner en práctica, no te será posible acudir hacia atrás. Pero todo eso no importa, porqué sigues vivo y eso ya es ventaja.


Mientras tanto, el amor… algún día… “alguien llegará”.

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