Y de nuevo este sentimiento
invade mi mente, mi cuerpo, mi corazón.
¿Por qué has vuelto a mi mente? Cuando
tenía todos los hilos sujetos en mis
manos ahora de pronto vienes y los cortas de repente.
Sabes, tú sabes quién eres. El único
al que he abierto mis sentimientos, el único que sin decir yo palabra alguna
sabía lo que me pasaba. El que no necesitaba preguntarme sobre mis gustos porque con solo tratarme los
sabías. Esas tus miradas que nunca antes había visto y nunca antes había
sentido. Tu cara, tus cejas y tus ojos. Esos que hablaban con un brillo un
tanto peculiar. Nadie te entendía, ni ella. Y lo sabes, solo yo. Yo fui quien
entró a tu mente sin querer y por casualidad. Y sin querer ahí me quedé. No me
imagino nada, de nuestra “historia”. Si es que así me podemos llamar, fue más
un cuento, un breve cuento en el cual a ninguno de los dos nos ha gustado el final.
Con nadie había sentido algo
semejante, ni con él. Tú sabes de quien hablo. Ni con él, ni con nadie. Es raro,
incluso triste que sin haber sido “nada”, hayamos sentido tanto. No me dejarás
mentir no has encontrado a alguien que te entienda como yo, a alguien que no te
juzgue y te acepte como eres por que le gusta tal cual cómo eres. No creo, en
verdad lo dudo que encuentres quien desarme todos tus secretos y sin necesidad
de preguntar nada. Nadie te inspira tanta confianza. Y cada vez que lo intentas
miras el techo y recuerda que con nadie habías disfrutado tanto sin ser “nada”.
Errores. Los cometí. Errores. Los
cometiste. ¿Y quién no lo hace? Que tonta soy. Confié dos veces en alguien que
me traicionó una vez. Pero que tonto eres por creer dos veces a quien te mintió
más de una. Sabes a quién me refiero.
Si valoráramos lo que somos cada
uno, tal vez veríamos en lo que nos convertimos cuando estamos juntos. Pero no
pasará eso nunca. El orgullo o esas ganas de tener la razón son las que nunca
nos han dejado en paz. No nos separan porque nunca hemos estado juntos. Aun así
escribo este post, porque siento que de no hacerlo el recuerdo y el sentimiento
quedará aun en mi mente, y prefiero dejarlo libre… en palabras.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario