viernes, 8 de mayo de 2015

Las segundas oportunudades

De cierta forma la vida te va dando oportunidades de hacer las cosas diferentes. Es decir, cometes un error hoy, lo cargas un momento mientras lo asimilas y aprendes de él. Después, con el tiempo,  la vida te otorga esa “segunda oportunidad” que dicen, todos merecemos. El punto aquí no es si la merecemos o no, o si llega o no lo hace. Creo yo, que el punto radica en hacernos la siguiente pregunta; “si llegase esa segunda oportunidad ¿nos daríamos cuenta?”.


Cuando sufrimos  de algo que nos ha marcado una etapa de nuestra vida, es difícil de olvidar ese suceso. Los psicólogos dicen que si dicho sufrimiento provocó un impacto severo lo más probable es que esa experiencia la bloqueemos de nuestra memoria y sigamos viviendo como si no recordáramos nada. Eso sería bueno, considerando que al inicio del sufrimiento quieres huir de él y de hecho suena bastante tentador el bloquear información de nuestra memoria y regresar a ese estado de felicidad o de pasividad en el que estábamos antes. Desgraciadamente no es así. Por más que queramos, esas situaciones son bastante extremas y en mi opinión esas cosas le pasan solo a las personas  que se merecen olvidar un mal recuerdo. A  las demás personas nos toca seguir viviendo con todos nuestros asuntos en la cabeza, todos esos recuerdos que nos invaden por las noches o en el día y que algunas veces resultan ser buenos y otras no tanto. Lo extraño de esto es que, a pesar de que tenemos toda esa información almacenada en nuestra cabeza, todas esas experiencias, todas esas situaciones en las que tomamos decisiones algunas veces acertadas y otras no tanto… aun contando con todo ese aprendizaje intrínseco, no seamos capaces de aprender de todas esas experiencias y mejorar nuestro paso por la humanidad o hacerlo más ameno.


Claro, ninguna experiencia es igual que la anterior o es mejor o peor. Son solo eventos que suceden en nuestra existencia en este mundo. Pero aun así siempre hay puntos clave, esas pequeñas pistas que nos marcan la pauta de cómo “se supone” pasarán las cosas. Esas pistas que con cada situación vivida son más sencillas de identificar pero aun así nos gusta ignorar, ¿por qué seremos así la mayoría del tiempo?


Es cierto que nadie aprende en cabeza ajena. Eso es un hecho, pero no está de más escuchar los consejos o los resultados de las decisiones tomadas por aquellas  vidas. Jamás sabremos en qué momento nos podrán servir. Supongo que nos gusta engañarnos y pensar que vivimos en un mundo en el que sin importar todo lo que pase en la vida terminaremos siendo felices, gracias a todos esas estereotipos con los que convivimos a diario y no soy pesimista puede que si terminemos siendo felices, pero también puede que no. Y que tal que ese resultado final se deba a no haber podido identificar una segunda oportunidad y por ende a la mala toma de decisiones.



Son solo pensamientos generales que vagan por mi cabeza y me gusta aterrizarlos para poderlos compartir. Tal vez alguien entienda lo que digo.

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