lunes, 1 de febrero de 2016

Cartas que no se entregan 1 / ?


Créeme que no importa ya nada de lo que haya pasado entes entre nosotros, no importa ya. No tengo idea si contigo fue amor o que fue lo que fue. Pero nunca me explique cómo era posible que alguien en verdad quisiera estar conmigo al grado de temblar al tomarme de la mano. De sonreír tanto cuando me veía y la manera en la que me veías. Para mi siempre fue extraño sentir eso. Porque nunca antes lo había sentido. Esos pequeños momentos en los que me te ponías frente a mí y me decías que me ambas y que era todo lo que siempre habías esperado de la vida. Todos esos momentos en los que me demostrabas que hablabas enserio. Esos momentos en los que ya no era solo tu o solo yo. Éramos nosotros. Todos esos momentos en los que no sabía cómo reaccionar, en los que no sabía que decir. Todos y cada uno de ellos en los que siempre creíste que no valoré. Todos los recuerdo. Y los tengo presentes.

Tuve miedo a comenzar a sentir algo más fuerte y eso me llevó a un vacio entre nosotros. Pensar que te tendría siempre fue un error que pague poco después de pensar así. Cuando comencé a amarte ya era tarde. Ya no tenía tu mirada, ya no tenía tus abrazos ya no tenía tu sonrisa. Ya no era nada de ti. Y esos recuerdos comenzaron a tener un valor aun más especial. Porque en eso se estaban convirtiendo. En recuerdos que no eran posibles de recuperar. Todo comenzaba a escapar por pequeños hoyuelos que fui dejando en lapsos de cariños jamás dados.


Tú tapándome los ojos preparándome para una sorpresa especial. Quitando tus manos para descubrir un camino rojo con pequeñas luces hacía el cómodo placer de los amantes. Tu sonrisa que brillaba como la luna. Tus manos que eran como un cálido suspiro que viajaba de un lado a otro.  La primera frase dicha por completa sinceridad por mi corazón “te amo”.


Si de algo estoy segura es que jamás volverá a pasar algo similar en mi vida. Los demás amores solo serán amores. Pero nada comparado con lo que tuvimos los dos. Porque yo sé que fue tan fuerte nuestro amor que no supimos que hacer cuando lo tuvimos de frente.  Y aunque ahora estemos muy lejos el uno del otro no habría forma de cómo cambiar lo que nos ha pasado de todo lo que destrozamos nuestras vidas después de los que pasó. 


Ya de nada vale llorar por recuerdos que fueron buenos. Por miradas que jamás volverán por sonrisas que fueron nuestras.



Esta es la primera carta jamás entregada a mi primer amor. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario