De nuevo mis pies sobre la
tierra, donde deben andar y no en las nubes como les gusta. Preferible andar
por un camino lleno de piedras que en uno lleno de falsas ilusiones. Sin importar
lo que pueda pasar, las heridas sanan y el recuerdo las acompañará siempre.
Crecer… eso. Crecer no es con la
edad, es con las decisiones que uno toma, y el cómo afronta las consecuencias de
las mismas. Cada camino enseña algo y ese algo es lo que nos marca, bueno a
ciertas personas lo hace. No a todas, o no del mismo modo.
Respirar duele cuando el alma está
quebrada. Parpadear pesa cuando el corazón está herido hablar cuesta cuando los
sentimientos son reales. Y una y otra y otra vez más pasará. Eso es bueno,
supongo… al menos me enseñará a ser más fuerte para las cosas que se aproximen.
Aceptar la realidad y no alimentar el corazón de ilusiones y frases bonitas, de
señales… hechos, realidades. La verdad. De eso es lo que se debe nutrir el
corazón. Yo ya me lo había dicho. Pero ah, qué bonito es dejarse caer de
espaldas a un sentimiento que te envuelve y te cierra los ojos y a vuelve inmune tu corazón. Y ¿qué le vamos a
hacer? Si así de noble llega a ser el pobre imbécil.
Dice que es mejor caer a tiempo y
que duela menos. A caer cuando ya haz volado demasiado alto. Quizás, no lo sé. Lo
único que sé es que por el momento la sensación no acabará tan pronto. Pero va
a servir de algo todo esto. Al menos tendré una cicatriz más y cuando la vea…
recordaré en realidad lo que duele ser sincero. Para pensarlo dos veces antes
de sentir y dejarme llevar.
Insisto en algo… Los sentimientos
no se deben ocultar. No cuando son reales. Pero en esta ocasión, prefiero
encerrarlos todos y ocultarlos tras una bonita sonrisa y ojos alegres. Para que
en vez de caída, sea un aterrizaje, con bastante movimiento…. Pero es mejor eso
a nada.

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