¿Qué cuantas veces me he caído? Cientos,
miles diría yo. ¿Cuántas veces he llorado? Millones de veces. Incluso nací
llorando. ¿Te has sentido un fracaso? Indudablemente. ¿Has sentido que no
tienes nada que hacer aquí? Incontables veces. ¿Sientes que vas en el camino
equivocado? Bastante a menudo. Pero continúo ahí. ¿Te has arrepentido de algo?
No. ¿Por qué sigues aquí? Porqué quiero
continuar viviendo.
Caerte millones de veces es algo
estupendo. Porqué sin importar el motivo de la caída, siempre encuentras una
razón más poderosa para levantarte. No importan las veces que te caigas, sino
como te levantas y las fuerzas que tengas para mantenerte de pie. Claro. Siempre
habrá algo que te vuelva a hacer caer. Pero ¿y qué? todo puede tumbarte, pero
solo de ti depende ponerte de pie. Así que olvida todo lo que te ha pasado
triste y no les llores a tus caídas. Gózalas. Valóralas y amalas porqué el día
de mañana se convertirán en tus más valiosas experiencias.
Sé que sería inverosímil decir
que no me siento mal de mis fracasos o que nunca me he sentido como una
fracasada. Porqué sería mentirles. Muchas veces me he sentido como un completo
fracaso. En mi familia como hermana o como hija. En mis relaciones como novia,
como amante como sea. En la escuela como alumna, como amiga. En incontables
situaciones me he sentido así. Pero existe una diferencia entre sentirse un
fracaso y ser un fracaso. Incluso existe una diferencia bastante grande en
SENTIRSE UN FRACASO. Las veces que me he sentido así. Son pocas pero cuando
sucede hago retrospectiva de todo lo que he logrado y de lo que me falta por
hacer. De lo que soy capaz de hacer y de todas las maneras que puedo hacerlo. Y
es cuando entonces esa tonta idea desaparece.
Claro me he sentido fuera de
lugar muchas veces. Pero si estoy aquí es por una razón yo tengo que hacer una
tarea importante en esta vida, en este mundo y de esta forma así que si sigo
aquí buscaré razones para estar aquí, y de este modo cuando culmine el tiempo
de mi estancia irme con una buena huella.
El otro día me encontraba
hojeando uno de mis valiosos cuadernos dónde escribo cosas importantes y
relevantes de mi vida. Y me encontré con unos consejos que yo misma me hice. Y que
quiero compartírselos. Son consejos o son algo así como “reglas” que sigo y
siempre aplico.
Son diez y a continuación se los
presento.
- Nadie en este mundo ha de valorarte al cien por ciento, lee bien NADIE lo hará. Solo tú puedes hacerte cargo de esa tarea y responsabilidad.
- Nadie merece tus lágrimas. Grábatelo bien NADIE. Porqué las lagrimas no tiene un fin en especifico. Cuando vayas a llorar detente al menos un par de segundos, solo eso. Y considera si es o no justo derramar lagrimas por algo que ya sabías que pasaría.
- Aunque la gente haga lo que haga, hazte un favor. No dejes de creer que existen las personas buenas allá afuera, son difíciles de encontrar. Pero recuerda esto; tú eres una de ellas.
- Jamás te dejes pisotear y sobajar por alguien. No importa de quien se trate. Los errores existen por una razón. Para identificar los aciertos y persona que no se equivoque es una persona que no hará nada bien.
- Abre los ojos cuando sientas que algo no va bien. Las señales siempre aparecen de miles de formas. De ti depende si las ves o no. De ti depende si sufres o no. De nadie más.
- Haz caso de los consejos. Si no los has de seguir, mínimo escúchalos, no sabes cuándo ni en qué momento te podrán servir.
- Hazte un favor y no te molestes y no bajes la cabeza cuando alguien te diga la siguiente frase; “te lo dije”. Acepta tu error. Vive con él y no te arrepientas de nada, lee muy bien NO TE ARREPIENTAS DE NADA. Porqué no importa cuál fue el motivo y no importa cuál fue el resultado o la consecuencia. Viviste lo que elegiste, si te fue bien p te fue mal, así lo quisiste tú.
- Nadie es responsable de lo que te pase. Afronta la realidad y se sincero contigo. Cuesta trabajo, pero eso te hará crecer y te hará más fuerte. Créeme lo que te digo nadie podrá contra ti si creces.
- Madurar no se logra con la edad. Madurar se logra siendo responsable de todo lo que hacemos, de TODO. Porqué nosotros hacemos muchas cosas y no importa de lo que se trate. TODO lo que hacemos tiene consecuencias. Ya sean buenas o malas. Pero las tiene.
- Fíjate bien lo que hablas, porqué no importa por qué lo dijiste o como lo dijiste, bajo qué circunstancias lo hiciste. Lo único que importa es que lo dijiste y recuerda bien esto; las palabras son tan poderosas que pueden salvar vidas así como las pueden perder. Todas las palabras son poderosas. Unas duelen otras alegran. Pero eso sí jamás se borran de la memoria y lo que la memoria graba lo guarda en el corazón.
Saludos invisibles, hasta la próxima entrada.

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