domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Se han dado cuenta?

Cuando éramos niños queríamos crecer para comprender las cosas que no entendíamos en aquel entonces. Ahora que estamos grandes comprendemos las cosas que no entendíamos antes. Pero existen más cosas que no entendemos aun. 

La verdad es, que nada tiene sentido cuando eres grande. Y cuando eres niño no comprendes nada. Entonces la vida es extraña o nosotros no somos los extraños. 
Antes las amistades comenzaban porque te gustaba el mismo color y terminaban porque te habían volteado a ver feo o porque no le quisiste prestar algún juguete. Ahora el color de una persona llega a ser importante para entablar una amistad, y las amistades se acaban por las mentiras y las hipocresías. 
Cuando eres niño no te importaba lo que traías puesto y solo te dedicabas a jugar en la calle sin miedo al qué dirán. Y hoy. Resulta imposible salir a la calle con ropa mal combinada por el miedo a las miradas y críticas.

¿Recuerdas cuando llovía y salías sin paraguas, sin impermeable, y sin preocupación a pescar un resfriado? Solo eras feliz jugando con la lluvia y los charcos que se formaban en las calles. Ahora te preocupa la lluvia, te preocupa tu teléfono celular, te preocupa tu salud y la ropa que traes puesta.
Los autos eran intercambiables con los amiguitos de la cuadra y tu mayor tesoro eran los diez pesos que te había dado tu abuelo en tu domingo. Hoy en día no prestas tu auto por temor a que le pase algo y diez pesos no son nada a comparación de lo que deseas tener.

No te gustaban los niños y si eras niño decías que las niñas tenían piojos y no te les arrimabas, hoy solo quieres estar al lado de esa persona especial. Y peor aun sufres por alguien que no te imagina en su mundo.
Antes solo querías ser grande, ser Mayor, tener autoridad, poder manejar, poder ir a donde tú quieras. Ahora que lo eres y que puedes hacerlo. No lo haces, porque has olvidado todas esas cosas que de niño añorabas o que te imaginabas de manera diferente. Ahora ves tu mundo y no te agrada. Lo que antes te sorprendía ya no es la gran cosa. Tus antiguos miedos desaparecieron. Y aparecieron algunos incluso peores. El futuro, el amor, el que dirán y el “y si…”.

Quizá cuando éramos niños no comprendíamos el mundo que nos rodeaba, o solo lo veíamos como un cuento. Un cuento que solo leíamos de día y de noche imaginábamos con esa vida de grande. Con esa persona a nuestro lado. Con ese auto como el de papá.

Creo que la vida es sabia. Sabe cuando hacernos crecer y madurar, y aun así nos da estos pequeños momento de reflexión para apreciar las etapas futuras. y disfrutarlas al máximo. Por ahora estoy en la juventud. Recién apenas estoy comenzando a vivir una etapa maravillosa. Con grandes amigos y grandes pilares familiares. Comenzaré a vivir amores más realistas y más sinceros. Comenzaré a ver el valor del dinero y tal vez hasta el mismo valor de la vida. Aun que creo que eso lo tengo claro. La vida es un regalo invaluable. Amo mi vida. No cambiaría ni un segundo de lo que llevo vivido. Cada instante, cada momento feliz, cada fracaso, cada lagrima y cada sonrisa es parte de mi vida y ha hecho lo que soy ahora. Las experiencias son lo mejor que tengo en la vida y las adoro. Amistades y familiares que por alguna razón se han retirado de mi lado ya sea por un breve instante o por siempre, me han dejado enseñanzas buenas. Y son ellas las que me hacen avanzar  seguir adelante.

Bien, creo que esto se ha alargado un poco. Pero incluso siento que debo seguir. Pero ya es tarde y debo dormir.


Hasta la próxima entrada.


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