Cuando éramos niños queríamos
crecer para comprender las cosas que no entendíamos en aquel entonces. Ahora
que estamos grandes comprendemos las cosas que no entendíamos antes. Pero
existen más cosas que no entendemos aun.
La verdad es, que nada tiene
sentido cuando eres grande. Y cuando eres niño no comprendes nada. Entonces la
vida es extraña o nosotros no somos los extraños.
Antes las amistades comenzaban
porque te gustaba el mismo color y terminaban porque te habían volteado a ver
feo o porque no le quisiste prestar algún juguete. Ahora el color de una
persona llega a ser importante para entablar una amistad, y las amistades se
acaban por las mentiras y las hipocresías.
Cuando eres niño no te importaba
lo que traías puesto y solo te dedicabas a jugar en la calle sin miedo al qué
dirán. Y hoy. Resulta imposible salir a la calle con ropa mal combinada por el
miedo a las miradas y críticas.
¿Recuerdas cuando llovía y salías
sin paraguas, sin impermeable, y sin preocupación a pescar un resfriado? Solo
eras feliz jugando con la lluvia y los charcos que se formaban en las calles.
Ahora te preocupa la lluvia, te preocupa tu teléfono celular, te preocupa tu
salud y la ropa que traes puesta.
Los autos eran intercambiables
con los amiguitos de la cuadra y tu mayor tesoro eran los diez pesos que te
había dado tu abuelo en tu domingo. Hoy en día no prestas tu auto por temor a
que le pase algo y diez pesos no son nada a comparación de lo que deseas tener.
No te gustaban los niños y si
eras niño decías que las niñas tenían piojos y no te les arrimabas, hoy solo
quieres estar al lado de esa persona especial. Y peor aun sufres por alguien
que no te imagina en su mundo.
Antes solo querías ser grande,
ser Mayor, tener autoridad, poder manejar, poder ir a donde tú quieras. Ahora que
lo eres y que puedes hacerlo. No lo haces, porque has olvidado todas esas cosas
que de niño añorabas o que te imaginabas de manera diferente. Ahora ves tu
mundo y no te agrada. Lo que antes te sorprendía ya no es la gran cosa. Tus antiguos
miedos desaparecieron. Y aparecieron algunos incluso peores. El futuro, el
amor, el que dirán y el “y si…”.
Quizá cuando éramos niños no
comprendíamos el mundo que nos rodeaba, o solo lo veíamos como un cuento. Un cuento
que solo leíamos de día y de noche imaginábamos con esa vida de grande. Con esa
persona a nuestro lado. Con ese auto como el de papá.
Creo que la vida es sabia. Sabe cuando
hacernos crecer y madurar, y aun así nos da estos pequeños momento de reflexión
para apreciar las etapas futuras. y disfrutarlas al máximo. Por ahora estoy en
la juventud. Recién apenas estoy comenzando a vivir una etapa maravillosa. Con grandes
amigos y grandes pilares familiares. Comenzaré a vivir amores más realistas y
más sinceros. Comenzaré a ver el valor del dinero y tal vez hasta el mismo
valor de la vida. Aun que creo que eso lo tengo claro. La vida es un regalo
invaluable. Amo mi vida. No cambiaría ni un segundo de lo que llevo vivido. Cada
instante, cada momento feliz, cada fracaso, cada lagrima y cada sonrisa es
parte de mi vida y ha hecho lo que soy ahora. Las experiencias son lo mejor que
tengo en la vida y las adoro. Amistades y familiares que por alguna razón se
han retirado de mi lado ya sea por un breve instante o por siempre, me han
dejado enseñanzas buenas. Y son ellas las que me hacen avanzar seguir adelante.
Bien, creo que esto se ha
alargado un poco. Pero incluso siento que debo seguir. Pero ya es tarde y debo
dormir.
Hasta la próxima entrada.
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