Aun recuerdo cuando te conocí. Parecías
alguien raro. De hecho lo eras. Con tu cabello algo alborotado, tus
perforaciones, tus tatuajes con coloridas tintas en tu piel, esa mirada
inocentemente encantadora. Si, tenías algo, una especie de brillo especial,
algo que me llamaba la atención aun si quererlo. Evitar tu mirada era imposible
y más cuando era acompañada de esa sonrisa perversamente especial ¿era para mí?
Me preguntaba y la respuesta era esa. Si.
Sonará raro pero jamás imaginé que
alguien así. Como tú. Fuera tan importante en mi vida. Y así sucedió. Sin pensarlo,
sin forzarlo sin razón te convertiste en una pieza importante de ella.
Tu forma de actuar, tu forma de
hablar, tu forma de ver las cosas, tus consejos, tus expresiones, tus diversas
y divertidas caras. Todos en conjunto te hacían especial. Así es especial. Como
me hacías sentir a tu lado. Risa tras risa, cada momento era perfectamente
especial y espontaneo. Contigo era de todo capaz. Al menos eso sentía. Me mostraste
cuan tan feliz puede aparentar las personas que son y por dentro sentirse
plenamente destrozados. Era algo que solo ambos identificábamos entre nosotros.
Me enseñaste a ver las cosas diferentes, como puedes ser adulto por fuera y aun
así ser un niño. Me ayudaste a darme cuenta de todo lo que me rodeaba, a ver y
valorar cada parte de ello y a ser pleno con ello.
Sonrisas, carcajadas, lagrimas,
peleas, frustraciones, sentimentalismo. Excelentes momentos. Todos los días
eran algo nuevo. Tenían algo que me gustaba sentir. Era esa sensación de plena
locura, confusión y alegría todo junto y al mismo tiempo. Simple me gustaba
estar contigo. No había nada más que amistad. Aun así debemos admitir que
cuando ese sentimiento más fuerte que el cariño hizo su aparición en ambos,
delatado por los celos raramente fundados. Fue entonces cuando comprendimos que
algo no estaba bien. Y era momento de alejarnos. Pues, nuestros caminos no eran
juntos, sino acompañados. Acompañados pero no juntos.
Así pues, nos alejamos. Si. Pero solo
fue por un breve tiempo. Un tiempo que necesitábamos ambos. En el que crecimos
los dos y aunque a veces callaba, mi mirada gritaba e imploraba por contarte
tantos acontecimientos que estaban pasando por mi vida. Pero miraba tus ojos. Eran
como los míos. El mismo sentimiento y la misma reacción.
El tiempo paso. Y nos volvimos a
juntar, todo era como antes. No, mentira. Era incluso mejor. Ya habíamos cambiado.
Nuestra forma de pensar, algunas formas de actuar y hasta de ser eran
diferentes. Pero hubo algo que seguía igual y nunca cambió. Nuestras risas. No importaba
como ni en qué momento siempre se encontraban y nuestras miradas fijas,
tranquilas, serenas, inocentes, solo ambos sabíamos lo que guardaban, un
secreto. Que solo ambos sabíamos que solo ambos éramos parte de él, un secreto que
nadie se imaginaba.
La misma mirada y sonrisa que nos
juntaron fueron las mismas que nos hacen separar ahora. Se que a partir de este
momento seguras tus sueños, tu felicidad, lejos de aquí, lejos de mí. Y eso me
hace feliz. Nada me alegra más que verte feliz, verte realizado. No sé a
ciencia cierta cuanto tiempo pasará para volvernos a encontrar. No sé que nos
aguarde el destino a cada uno. Tal vez pase un año, o cinco años o quizás diez
años, quien sabe, puede que jamás nos volvamos a ver. No lo sé, espero que eso
no pase.
Solo sé una cosa. Cuando nos
volvamos a ver seremos los mismos de siempre. Los mismos dos amigos, íntimos
amigos. Confiables amigos. Buenos amigos. Y aunque sé que me dijiste que
nuestro reencuentro sería dentro de diez años y que ambos estaríamos casados
pero cada quien con su respectiva pareja, y que tendríamos una linda familia
cada uno. Espero que así sea. Al menos la primera parte. Volverte a ver.
Jamás te olvidaré fuiste, eres y
serás alguien importante en mi vida. –jsgb.
No es un adiós… solo un hasta
luego… te veré dentro de diez años.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario