viernes, 22 de marzo de 2019

La Soledad deja avanzar…



Hace mucho que no hago una entrada… como siempre regreso para poder sacar de mi mente, corazón y alma todo lo que siento y es que en ocasiones no hay otra manera de expresar como uno se llega a sentir. Y pues bueno aquí estoy para las personas que llegan a leer esto y tal vez los pues se lleguen a sentir de esta manera.

Sin duda los años pasan y me he dado cuenta que muchas cosas que antes “afectan” ya no causan el mismo daño y podemos llamarlo “madurar” y creo que me ha sentado bastante bien.
Han pasado tantas cosas que quizá podría ni recordarlas todas.


Con 25 años, un corazón ¿roto? O más bien solitario. Que no ha logrado encontrar la calidez que necesita y le cuesta trabajo expresar para encontrar. Con los ojos cansados de llorar pero ansiosos de brillar de nuevo. Con las manos pesadas y hartas de no sentir la necesidad de abrazar. Con un par de pies exhaustos de tanto andar y no encontrar el camino. Unos labios con sonrisas del alma tratando de reflejar lo mejor de sí para no causar lástima en ningún aspecto. Con una mente totalmente dispersa que se enfoca en lo primero que encuentra para no ser carcomida por eso a lo que tanto teme, ese viejo conocido que aun con compañía nunca dejó de estar, llamado soledad.

He aprendido en los últimos meses que es de suma importancia no dejarse de lado para poder seguir adelante. Tenerse fe hacia sí mismo es un gran reto que aún me está costando trabajo porque me duele y me entristece saberme o sentirme tan inmune ante el mundo, ante la vida. Que por más que busque un compañero ya sea pareja o amigo para querer avanzar no lo encuentro y eso me lleva a frustrarme. No lo hay, no lo tengo y es algo a lo que me debo de enfrentar sola. Es algo triste es algo frustrante y no es más que la verdad. Para poder avanzar, uno debe de hacerlo solo y sola lo haré. Me prometo ser más fuerte y más responsable de mi misma. Ponerme metas para yo avanzar y lograr mis objetivos de vida. No es un impuso, es una promesa real.

Quiero avanzar, quiero dejar de sentirme de este modo quiero lograr cosas en mi vida que me impulsen a hacer mejores cosas a tener experiencias diferentes y sobre todo a crecer.

Ya basta de sentirme sola. Debo aprender a ya no sentirme mal porque así lo esté. Tengo muchos planes que he dejado sólo por el hecho de dejar que este sentimiento me invada. Bastaaaa!!!

Si estás en una situación muy similar no te dejes invadir. Olvida todo eso y ya avanza y sigue adelante.

| B ° C ° H ° M |

viernes, 23 de marzo de 2018

Hoy, después de tanto tiempo...


- 22/03/2018 -

Han escuchado aquella leyenda del hilo rojo. Donde tú y tu alma gemela se encuentran “enlazadas” por un delgado y e imperceptible hijo rojo. Y no importa qué suceda ese hilo será capaz de estirarse tanto y resistir cualquier cosa, ya que es tan fuerte que no se romperá. Porque es destino, porque al otro extremo no se encuentra el final del destino si no el inicio del mismo.

Siento que así es contigo. Es decir a pesar de tanto tiempo tal parece que estamos obligados a encontrarnos una y otra vez. Sin importar las circunstancias… quizás fue eso que me dijiste. Y es que a nosotros los humanos nos gusta jugar a retar al destino. Nos encanta ponerlo a prueba para que nos demuestre que en verdad existe y que ahí está a pesar de lo que pensemos y de lo que creamos. “Nunca nos vamos a encontrar de nuevo, tú y yo vamos por caminos muy diferentes”.  Y mira ahora. A unos escasos metros de distancia. En el mismo sitio una y otra vez desde aquella vez que nos dijimos “adiós”. ¿Qué tan cierto fue eso? Porque sinceramente ese adiós ni siquiera fue una despedida. Ya que estuvo abrumado de tantos temas ajenos a nosotros. De tanto asco al mundo de tanto estrés y de tanto lodo en nuestra cabeza que no dejó que pensáramos ni un poco todo lo que nos dijimos. Es más ni un adiós fue. Solo fue un berrinche mal infundado. Lo que nos orilló a en verdad tomar caminos demasiados distintos… solo por un pequeño periodo de tiempo. Yo intenté ser fuerte y caminar sola por un tiempo, claro que hubo algo de compañía en mi rumbo. Pero de esa que solo hacen buena platica y algo de risa. Mientras que tú, decidiste correr por donde había demasiadas personas que pronto encontraste a “alguien”, alguien que imaginaste fuera yo. Con los mismo sobrenombres, con los mismo chistes, tal vez con los mismos besos, con los mismos anhelos y planes que yo había pensado y compartido contigo. No llegamos a ver de un lado a otro. Siempre con una mirada llena de miedo y con muchas cosas que decir, con una sonrisa paralizada en un “¿qué le digo?, ¿qué hago?, ¿qué piensa?”. Y las despedidas eran ver las espaldas de alguno de los dos.
Yo sé que lo que ahora tienes lo hubieras querido tener conmigo. Lo sé, porque te conozco y porque sé exactamente lo que piensas y sientes. Se nota aún tu mirada.

Pero dime, es esta la oportunidad de enmendar todo y tener paz en nuestras almas. Seremos ambos quienes nuestro hilo rojo están amarrado…

Si tan solo tuviéramos un encuentro real y poder conversar… poder estar al tanto de todo lo que ha pasado en estos últimos años. El saber qué fue lo que pasó y el porqué de cada uno… si fue pena o rencor volvernos a buscar… y al menos sonreírnos de una manera cómoda cada vez que nos miremos. Esas sonrisas que dicen “Sé que estás bien, y me alegra eso”


bchm...

domingo, 21 de febrero de 2016

Camino hacia el crecimiento...

De nuevo mis pies sobre la tierra, donde deben andar y no en las nubes como les gusta. Preferible andar por un camino lleno de piedras que en uno lleno de falsas ilusiones. Sin importar lo que pueda pasar, las heridas sanan y el recuerdo las acompañará siempre.

Crecer… eso. Crecer no es con la edad, es con las decisiones que uno toma, y el cómo afronta las consecuencias de las mismas. Cada camino enseña algo y ese algo es lo que nos marca, bueno a ciertas personas lo hace. No a todas, o no del mismo modo.

Respirar duele cuando el alma está quebrada. Parpadear pesa cuando el corazón está herido hablar cuesta cuando los sentimientos son reales. Y una y otra y otra vez más pasará. Eso es bueno, supongo… al menos me enseñará a ser más fuerte para las cosas que se aproximen. Aceptar la realidad y no alimentar el corazón de ilusiones y frases bonitas, de señales… hechos, realidades. La verdad. De eso es lo que se debe nutrir el corazón. Yo ya me lo había dicho. Pero ah, qué bonito es dejarse caer de espaldas a un sentimiento que te envuelve y te cierra los ojos y  a vuelve inmune tu corazón. Y ¿qué le vamos a hacer? Si así de noble llega a ser el pobre imbécil.

Dice que es mejor caer a tiempo y que duela menos. A caer cuando ya haz volado demasiado alto. Quizás, no lo sé. Lo único que sé es que por el momento la sensación no acabará tan pronto. Pero va a servir de algo todo esto. Al menos tendré una cicatriz más y cuando la vea… recordaré en realidad lo que duele ser sincero. Para pensarlo dos veces antes de sentir y dejarme llevar.


Insisto en algo… Los sentimientos no se deben ocultar. No cuando son reales. Pero en esta ocasión, prefiero encerrarlos todos y ocultarlos tras una bonita sonrisa y ojos alegres. Para que en vez de caída, sea un aterrizaje, con bastante movimiento…. Pero es mejor eso a nada.

lunes, 1 de febrero de 2016

Cartas que no se entregan 1 / ?


Créeme que no importa ya nada de lo que haya pasado entes entre nosotros, no importa ya. No tengo idea si contigo fue amor o que fue lo que fue. Pero nunca me explique cómo era posible que alguien en verdad quisiera estar conmigo al grado de temblar al tomarme de la mano. De sonreír tanto cuando me veía y la manera en la que me veías. Para mi siempre fue extraño sentir eso. Porque nunca antes lo había sentido. Esos pequeños momentos en los que me te ponías frente a mí y me decías que me ambas y que era todo lo que siempre habías esperado de la vida. Todos esos momentos en los que me demostrabas que hablabas enserio. Esos momentos en los que ya no era solo tu o solo yo. Éramos nosotros. Todos esos momentos en los que no sabía cómo reaccionar, en los que no sabía que decir. Todos y cada uno de ellos en los que siempre creíste que no valoré. Todos los recuerdo. Y los tengo presentes.

Tuve miedo a comenzar a sentir algo más fuerte y eso me llevó a un vacio entre nosotros. Pensar que te tendría siempre fue un error que pague poco después de pensar así. Cuando comencé a amarte ya era tarde. Ya no tenía tu mirada, ya no tenía tus abrazos ya no tenía tu sonrisa. Ya no era nada de ti. Y esos recuerdos comenzaron a tener un valor aun más especial. Porque en eso se estaban convirtiendo. En recuerdos que no eran posibles de recuperar. Todo comenzaba a escapar por pequeños hoyuelos que fui dejando en lapsos de cariños jamás dados.


Tú tapándome los ojos preparándome para una sorpresa especial. Quitando tus manos para descubrir un camino rojo con pequeñas luces hacía el cómodo placer de los amantes. Tu sonrisa que brillaba como la luna. Tus manos que eran como un cálido suspiro que viajaba de un lado a otro.  La primera frase dicha por completa sinceridad por mi corazón “te amo”.


Si de algo estoy segura es que jamás volverá a pasar algo similar en mi vida. Los demás amores solo serán amores. Pero nada comparado con lo que tuvimos los dos. Porque yo sé que fue tan fuerte nuestro amor que no supimos que hacer cuando lo tuvimos de frente.  Y aunque ahora estemos muy lejos el uno del otro no habría forma de cómo cambiar lo que nos ha pasado de todo lo que destrozamos nuestras vidas después de los que pasó. 


Ya de nada vale llorar por recuerdos que fueron buenos. Por miradas que jamás volverán por sonrisas que fueron nuestras.



Esta es la primera carta jamás entregada a mi primer amor. 

martes, 15 de septiembre de 2015

Las nubes…

Hola de nuevo.  Aquí estoy de nuevo… Después de meses, casi años de no atender este lugar, mi espacio, mi universo, el único lugar donde puedo tener al menos un poco de control… donde las palabras son la que elijo y no las que usualmente son. El lugar donde encuentro las líneas para expresar lo que pienso, lo que soy, lo que siento. El único lugar donde no puedo ser juzgada por nadie al menos que conozca… El lugar donde si llego a cometer un error, lo puedo “editar”. En ocasiones eso me gustaría que existiera en la vida.


Verán, eso es de lo que quiero compartir hoy. Me tomé un tiempo para mí y para encontrarme de nuevo. Me alejé de todo y todos, aunque en aquel tiempo me odiase aun así aprendí a conocerme y a saber qué era lo que en verdad quería. Y lo hice. No fue fácil pero lo logré. Hice una lista de todos los daños que había sufrido. Una a una mis caídas las recordé y ordené en la manera en la que sucedieron. Debo admitir que fueron muchas. Unas más fuertes           que otras. Después hice una nueva lista. En esta última escribí que era lo que había aprendido en cada una de aquellas malas experiencias. ¿Les digo algo?, esta última lista fue aun más extensa que la primera.


De eso les platico, fue ya hace tiempo. En ese tiempo me cerré y me priorice en la primera linea de todas. Logré hacerlo y avanzar con los pies firmes y sin miedo. Había conseguido el equilibrio en varios aspectos de mi vida. Pero faltaba uno. El amor. Aquel al que le tenía miedo después de tantas caídas, tropiezos, malas acciones, decisiones y malas experiencias y errores. Mi tabú, mi talón de Aquiles.


Y así fue. Me comencé a abrir evadiendo todo lo anterior, con los ojos abiertos a las mismas figuras para no encuadrar con ellas. Después de un tiempo, ahí estaba. Había llegado. Había aparecido en mi camino como solo algo sincero puede hacerlo. Alegre y feliz. Eso palpitaba mi corazón al solo pensar en aquel ser. Poco a poco supo entrar a mi vida y ganar mis sentimientos como nunca nadie lo había hecho antes. ¿Conocen esa sensación de sentirse entre las nubes?, bueno pues eso yo lo sentí. Caminaba en un montón de nubes enormes que me hacían sentir feliz. Vivía enamorada, contenta, correspondida.


Pero a veces las nubes se van y ves el cielo despejado y te das cuenta de que no puedes caminar por las nubes siempre. En ocasiones es bueno pisar el piso y andar por él. Que duelan los pasos para que el camino sea bien aprendido y te des cuenta si en verdad quieres seguir ahí y comprender que las cosas no siempre van a ser tan fáciles. Que unos días es soleado, otros no tanto y hay otros en los que llueve. Pero cada etapa tiene su tiempo, como los días. No pueden ser siempre así. Y aunque parezca que tardará mucho en salir el sol y secar la lluvia, créeme que pasará.



Sólo es necesaria una cosa… tiempo.

viernes, 8 de mayo de 2015

Las segundas oportunudades

De cierta forma la vida te va dando oportunidades de hacer las cosas diferentes. Es decir, cometes un error hoy, lo cargas un momento mientras lo asimilas y aprendes de él. Después, con el tiempo,  la vida te otorga esa “segunda oportunidad” que dicen, todos merecemos. El punto aquí no es si la merecemos o no, o si llega o no lo hace. Creo yo, que el punto radica en hacernos la siguiente pregunta; “si llegase esa segunda oportunidad ¿nos daríamos cuenta?”.


Cuando sufrimos  de algo que nos ha marcado una etapa de nuestra vida, es difícil de olvidar ese suceso. Los psicólogos dicen que si dicho sufrimiento provocó un impacto severo lo más probable es que esa experiencia la bloqueemos de nuestra memoria y sigamos viviendo como si no recordáramos nada. Eso sería bueno, considerando que al inicio del sufrimiento quieres huir de él y de hecho suena bastante tentador el bloquear información de nuestra memoria y regresar a ese estado de felicidad o de pasividad en el que estábamos antes. Desgraciadamente no es así. Por más que queramos, esas situaciones son bastante extremas y en mi opinión esas cosas le pasan solo a las personas  que se merecen olvidar un mal recuerdo. A  las demás personas nos toca seguir viviendo con todos nuestros asuntos en la cabeza, todos esos recuerdos que nos invaden por las noches o en el día y que algunas veces resultan ser buenos y otras no tanto. Lo extraño de esto es que, a pesar de que tenemos toda esa información almacenada en nuestra cabeza, todas esas experiencias, todas esas situaciones en las que tomamos decisiones algunas veces acertadas y otras no tanto… aun contando con todo ese aprendizaje intrínseco, no seamos capaces de aprender de todas esas experiencias y mejorar nuestro paso por la humanidad o hacerlo más ameno.


Claro, ninguna experiencia es igual que la anterior o es mejor o peor. Son solo eventos que suceden en nuestra existencia en este mundo. Pero aun así siempre hay puntos clave, esas pequeñas pistas que nos marcan la pauta de cómo “se supone” pasarán las cosas. Esas pistas que con cada situación vivida son más sencillas de identificar pero aun así nos gusta ignorar, ¿por qué seremos así la mayoría del tiempo?


Es cierto que nadie aprende en cabeza ajena. Eso es un hecho, pero no está de más escuchar los consejos o los resultados de las decisiones tomadas por aquellas  vidas. Jamás sabremos en qué momento nos podrán servir. Supongo que nos gusta engañarnos y pensar que vivimos en un mundo en el que sin importar todo lo que pase en la vida terminaremos siendo felices, gracias a todos esas estereotipos con los que convivimos a diario y no soy pesimista puede que si terminemos siendo felices, pero también puede que no. Y que tal que ese resultado final se deba a no haber podido identificar una segunda oportunidad y por ende a la mala toma de decisiones.



Son solo pensamientos generales que vagan por mi cabeza y me gusta aterrizarlos para poderlos compartir. Tal vez alguien entienda lo que digo.

domingo, 1 de marzo de 2015

La sonrisa

Es algo que es fácil de hacer. Detrás de cada sonrisa hay una razón. Por mi parte puedo decirles que he hecho todo tipo de sonrisas. ¿Saben de qué les hablo cierto? Claro que sí. Es muy fácil de entender, porqué todos lo hemos hecho. Pero hoy en particular quiero platicarles sobre una sonrisa en específico. Esa sonrisa que te emociona y a la vez te desmorona. Y no, no hablo de una sonrisa de amor. Es esa clase de sonrisa que es más que solo amor. Es algo que tiene tanto significado que la humanidad aun no le ha dado un nombre a tal sentimiento y que nada mas lo expresamos con una simple y sencilla sonrisa. Aunque es simple es la más especial de todas. Por ello no todas las personas tienen el honor de conocerla ni de hacerla.


Hablo de esa sensación de inseguridad, alegría, nostalgia, miedo, alegría y felicidad que cuesta imaginar que haya tantos sentimientos dentro de ti y al mismo tiempo. Es una explosión tan masiva que puedes sentir como esos sentimientos forman un enorme remolino dentro de tu corazón y cada respiro te hace temblar por eso que estas experimentando, tu cuerpo no sabe qué hacer con todo eso, con todos esos sentimientos revueltos que forman un nuevo sentimiento y es entonces cuando lo trasforma en una sonrisa. En una simple y única sonrisa.


Seguir tus sueños. Intentar lo que siempre has querido. Visualizarte como lo que quieres ser, como lo que siempre has querido ser. Y saber que si vas por ese camino, por ese incierto camino, de una u otra forma lo vas a llegar a ser. Vas a lograr lo que siempre has soñado. Saber que vas a ser una de las pocas en el mundo que sigue sus sueños y dirá “valió la pena”, es lo que te hace sonreír de ese modo. Arriesgar tanto. Dejar de lado los tabús, los fetiches y que te dejen de importar las opiniones ajenas eso es lo que te comienza a dar miedo. Salirte del camino por el que todos van, y darte cuenta de que iras solo por un buen tramo. Y darte cuenta de que “tal vez” avances poco mientras los otros “tal vez” lleguen a alcanzar cosas más rápido que tú. Es entonces cuando lo haces, sonríes. Sonríes por que serás uno de los afortunados que está siguiendo su sueño. Mirar el camino y ver como tus ojos solo alcanzan a ver un diminuto punto al final del camino y pensar que aun te falta mucho para llegar al final. Pero sonríes, porque eso es una gran motivación, ¿para que luchar por algo que alcanzaré tan pronto? Es mejor que mi sueño dure mucho y que el camino sea tan largo como mi vida y tan prometedor como lo son mis expectativas.


De esa sonrisa es de la que les quería hablar. De la mejor de todas. De esa sonrisa que pocas personas logramos hacerla. Porque solo a pocas nos queda tan gran bendición en el rostro.



He dado ya el primer paso y ya he comenzado a andar por mi camino, por el camino que sé que es mío, el que siempre había estado ahí pero me negaba a andar por él. Por ese miedo a perder, y ahora me doy cuenta de algo ¿qué puedo perder?, si algo sale mal, lo vuelvo a intentar y si el camino no me gusta al final de todo, al menos sabré que es lo que no me gusta. Y eso, ya es ganancia. Aunque estoy segura de que por este camino jamás me cansaré. Es mi sueño es mi motivación para vivir y seguir adelante soy yo alcanzando mis sueños y cubriendo mis propias expectativas, sin barreras y sin mascaras. Soy yo. Y me gusta esta nueva sonrisa.

domingo, 22 de febrero de 2015

De nuevo este sentimiento

Y de nuevo este sentimiento invade mi mente, mi cuerpo, mi corazón.


¿Por qué has vuelto a mi mente? Cuando tenía todos los hilos  sujetos en mis manos ahora de pronto vienes y los cortas de repente.


Sabes, tú sabes quién eres. El único al que he abierto mis sentimientos, el único que sin decir yo palabra alguna sabía lo que me pasaba. El que no necesitaba preguntarme  sobre mis gustos porque con solo tratarme los sabías. Esas tus miradas que nunca antes había visto y nunca antes había sentido. Tu cara, tus cejas y tus ojos. Esos que hablaban con un brillo un tanto peculiar. Nadie te entendía, ni ella. Y lo sabes, solo yo. Yo fui quien entró a tu mente sin querer y por casualidad. Y sin querer ahí me quedé. No me imagino nada, de nuestra “historia”. Si es que así me podemos llamar, fue más un cuento, un breve cuento en el cual a ninguno de los dos nos ha gustado el final.


Con nadie había sentido algo semejante, ni con él. Tú sabes de quien hablo. Ni con él, ni con nadie. Es raro, incluso triste que sin haber sido “nada”, hayamos sentido tanto. No me dejarás mentir no has encontrado a alguien que te entienda como yo, a alguien que no te juzgue y te acepte como eres por que le gusta tal cual cómo eres. No creo, en verdad lo dudo que encuentres quien desarme todos tus secretos y sin necesidad de preguntar nada. Nadie te inspira tanta confianza. Y cada vez que lo intentas miras el techo y recuerda que con nadie habías disfrutado tanto sin ser “nada”.

Errores. Los cometí. Errores. Los cometiste. ¿Y quién no lo hace? Que tonta soy. Confié dos veces en alguien que me traicionó una vez. Pero que tonto eres por creer dos veces a quien te mintió más de una. Sabes a quién me refiero.



Si valoráramos lo que somos cada uno, tal vez veríamos en lo que nos convertimos cuando estamos juntos. Pero no pasará eso nunca. El orgullo o esas ganas de tener la razón son las que nunca nos han dejado en paz. No nos separan porque nunca hemos estado juntos. Aun así escribo este post, porque siento que de no hacerlo el recuerdo y el sentimiento quedará aun en mi mente, y prefiero dejarlo libre… en palabras. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

A veces

A veces como me gustaría desaparecer de aquí, irme lejos donde nadie me conozca, donde nadie me juzgue por mis decisiones, un lugar diferente, un lugar nuevo, en el que durante el transcurso pueda dejar todo lo que me ata a lo anterior, dejar a un lado los recuerdos, todos los recuerdos, buenos y malos, dejar caer las ultimas lágrimas y olvidar las viejas sonrisas. Irme sin dejar rastro de que un día estuve en aquel lugar. Olvidar todo y a todos. Comenzar de cero. Conocer a gente nueva. Respirar sin que duela. Estar vacía en sentimientos para volverlos a conocer. Mirar hacia enfrente porqué ya no habría nada que ver hacia atrás.  


Pero no hay una fórmula mágica para desaparecer, ni para borrar sentimientos mucho menos para desaparecer los hechos. Aunque como me gustaría.


En ocasiones, he pensado qué es mejor ya dejar las cosas como pasaron. No buscar un trasfondo que no soy capaz de ver. Ver las cosas como son; cosas simples, situaciones que pasan, que simplemente pasan. Acostumbrarme a ese dolor en el corazón de vacío y de nostalgia que a diario asalta mi pecho siempre que me hundo en mis recuerdos, en mis preguntas y en mis propias respuestas, en mis hirientes respuestas. Me pierdo en mi misma cada vez que intento encontrar razones, me odio por no encontrarlas. Me odio por no poder olvidar lo pasado.


Quisiera gritar lo que siento, llorar a mar abierto y sacar toda esta impotencia que me mata, que me carcome cada día, cada segundo de mi vida. Que me hace odiar la vida misma por ver tantos rostros felices y yo verme al espejo y no verme ni siquiera a mí. Ver a alguien que no conozco, a alguien que ya le cuesta sonreír, a alguien que se ha olvidado del calor de la gente, a alguien que ya no confía ni cree en nada ni nadie. Veo a un ser que se parece a mi físicamente pero por dentro está vacío. Es solo una máquina humana, sin sentimientos ni tacto para nada. Un ser extraño que solo está viviendo pero no disfruta. ¿Qué es lo que me ha hecho así?


Decepciones, desilusiones, el darme cuenta de que en todo lo que creía ya no existe. Amistades, todas son pura falsedad. No existe un solo amigo o amiga que me comprenda o que siquiera me apoye en todo esto que vivo. En cambio yo, yo siempre he estado ahí cuando me necesitaban, aun cuando no me lo pedían porqué los conocía, o al menos creía hacerlo. Me doy cuenta de que tantas sonrisas y abrazos han sido solo falsedad, puro interés, interés que solo a ellos les beneficiaba. No existe, no tengo una amistad sincera, una amistad pura.


Amor. Ja. Eso es lo último que existe. Ya no siento amor por nada, ni nadie, vaya si ni por mi misma siento amor. Solo siento odio, repudio, dolor. Me odio por haberme dado la oportunidad de amar con la persona incorrecta. Por creer que esos mitos eran reales. Por haberme dejado envolver por esos tontos besos y fantasías que planeé y esa vida que me imaginé a lado de alguien que me ha sacado de su vida como un trozo de basura, como un chicle que mascas hasta que pierde el sabor y lo botas. Me odio por haberme creído todas las palabras que oía y más me odio por haberme olvidado y me odio aun mas porqué me está costando mucho volverme a encontrar. Me odio por estar tan perdida y no encontrar un camino. Me odio por derramar lágrimas. Me odio por estar sola en todo esto y nadie me llega a comprender. Me odio porqué cuando intento hablar de todo esto que me quema por dentro veo a todos felices en su vida y me odiaría aun más si los llego a hacer sentir mal por algo que solo yo siento.


Odio ver que todos hacen su vida y yo me quedo sola. Odio ser olvidada por todos. Odio ser invisible por todos. Mas odio tener que aparentar que estoy bien para que nadie se sienta como yo, aunque sé que es imposible que alguien se sienta como yo. Nunca nadie podría.


Que confíe en los planes del destino. Planes. ¿Cuáles son esos planes?, ¿Cuánto más tengo que soportar?, ¿Por qué solo a mi me tocan este tipo de “pruebas” si es que así se llaman?, ¿hasta cuando me tocará perder a mí?


¿Por qué me cuesta tanto ser feliz?, ¿Qué tengo, o qué no tengo?, ¿Qué me hace falta? Ya no tengo nada. Ya no soy feliz, ya no sonrío ya no me veo como antes. Ya quiero acabar con tanto dolor. ¿Cómo es posible que alguien me pueda causar tanto dolor, o la ausencia de alguien?


Creo que puedo llenar mares de tantas lágrimas que derramo en honor a este dolor. Lagrimas de verdad, de esa verdad que duele saber, que duele reconocer. Reconocer que no eres necesario para nadie, que nadie te necesita para vivir. Que para nadie eres indispensable, que para nadie vales nada. Que estás sola, aunque te digan lo contrario, la realidad es otra. Y más duele derramar lágrimas a solas, porque no hay ni un solo abrazo que te haga sentir completo. Ya nada te hará sentir completo y lo sabes y esos es lo que te llena de impotencia. Jamás te sentirás completo por más que intentes no sentirás lo mismo que hace tiempo, no hay sentimiento igual al mismo que te ha derrumbado y te ha dejado convaleciente por siempre, ahora estas lleno de heridas, heridas que tal vez estén sanando, pero dime ¿Qué hay de las cicatrices? Esas quedarás para siempre en ti. Y volverán a doler cada vez que soplen los recuerdos.



Desaparecer, irse lejos de todo. Que en verdad me olviden y olvidarme de todo. Eso sería una solución a todo. Pero la vida es tan maldita que nunca me dará la oportunidad de hacerlo. Te hace seguir viviendo hasta que se harta y te hace desaparecer. Mientras tanto sigues aquí, sufriendo, disfrutando, sonriendo o llorando. Es opcional. Yo por el momento elijo dejarme llevar por cualquier camino. Ya no me importa nada en especial.

sábado, 20 de septiembre de 2014

371 días…

Y aun me cuesta olvidar. Sé qué dicen qué jamás olvidas por completo, qué simplemente lo superas. Yo no creo en eso. ¿Cómo puedo superar algo que sentí en verdad, algo que viví con todo mi ser?, es algo que simplemente no se puede.

No pasa un solo día en que no recuerde algún momento que pasamos juntos, un chiste, un beso, una mueca, sus caricias, sus dulces halagos, nuestros tiernos y cursis sobrenombres, palabras que para muchos no tenían sentido pero para nosotros eran el detonante de una sonrisa pícara o para lanzarnos una mirada que expresaba el mismo pensamiento. Y ahora, ya todo eso son solo recuerdos. Solo recuerdos.

 Es increíble como alguien extraño puede llegar a tu vida, moverlo todo hacerte soñar, ilusionarte de tal modo de planear una vida a su lado… y de un momento a otro irse y no volver a desaparecer.
 No puedo, me niego a creer que las cosas pasaron así. Que todo se acabó, qué ya no hay marcha atrás, y que por más que lo intentas no encuentras respuesta a nada de lo que pasó, ni una sola razón, nada. Parece algo inverosímil, como una especie de sueño y pesadilla mezclados y no sabes diferenciar entre el comienzo y el final de cada una. Cómo es posible sentir tanto dolor y seguir de pie.

Arrepentirme. ¿De qué?, analizo cada momento, cada día a su lado y no encuentro algo de qué arrepentirme, no encuentro la razón, el punto clave del por qué se acabó todo, en qué instante se agrietaron los sentimientos y cuál fue la razón de vivir todo esto. Fue él o fui yo. Ambos… ninguno.
 Me miro a mí, a mí en aquel tiempo, ya no soy la misma. Ya no soy la que siempre sonreía, ya no hay  motivación en mí, ya no hay esa chispa que me hacía ser capaz de creer en lo que sea. Y saben algo, cada día que pasa la siento más y más lejana de mi.

No sé qué hacer. Ya no confío en los sentimientos, ni en las personas, ya no confío en mis sentimientos, ya no confío en eso a lo que muchos llaman amor. Creo que lo conocí, por un tiempo, y después huyó de mí.

¿Cuantos días más?, ¿cuántas lagrimas más deben rodar por mi rostro?, ¿todo esto en verdad pasó? Jamás me creí estar tan derrotada. Es decir, camino, sonrío, observo y me alegro. Pero en el fondo hay un vacío de dimensiones estratosféricas, nada ni nadie me sorprende, ya caerme no me incomoda porqué camino por los suelos, cuesta aceptarlo pero… solo vivo. Mi corazón solo bombea sangre pero ya no late, no como lo hacía antes.

A veces me cuestiono, ¿él sentirá lo mismo?, ¿cómo es qué me olvidó?, ¿ella es mejor que yo?... ¿algún día le volveré a ver?...

Sé que nada me gano taladrándome la mente para tratar de comprender algo que pasó hace poco más de un año. Pero soy humana, y mi corazón aun siente. Espero en verdad que este sea lo último que escriba de él, de mi con él, de nosotros. Porque ya no somos “nosotros”. Las cosas pasan y pues, aunque se escuche algo contradictorio, no siempre sabremos la razón, el por qué pasaron, simplemente pasaron y debemos aceptarlas y seguir adelante.
Tal vez pasen otros 371 días más para volver a sentir algo por alguien, algo que en verdad haga latir a mi corazón. Como hace algún tiempo lo llegue a sentir. Pasará mucho tiempo, si, mucho mucho tiempo para yo poder abrir mis sentimientos a alguien nuevo, y ¿qué les puedo decir? Es algo que tampoco tiene respuesta, es algo que siento y tengo derecho a expresarlo.

Quizá alguno de ustedes me llegue a comprender, o quizá no. No lo sé. Pero esto de la vida es muy complicado, no hay manual, ni mapa para no equivocarse y lo único que tienes es un par de pies que avanzan, un corazón que aguanta muchos golpes, y una memoria que guarda todos los momentos que has vivido. La única experiencia que tienes es la de tus huellas y cuando la quieres poner en práctica, no te será posible acudir hacia atrás. Pero todo eso no importa, porqué sigues vivo y eso ya es ventaja.


Mientras tanto, el amor… algún día… “alguien llegará”.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Quién eres?

¿Quién eres tú? Él, el que a diario  me invade por las noches. El que se ha encarnado en cada parte de mi memoria. El que me ha hecho soñar por las madrugadas. El autor de este nuevo sentimiento. El creador de esto nuevo que siento.

¿Por qué? Tú. Ni sé tu nombre y aun así has despertado esa parte de mi que estaba entumida. Atracción… ¿será solo eso? Lo dudo. Si solo fuera eso ya no recordaría tu sonrisa, ni tus ojos, ni tu rostro. Nuestras sonrisas fueron nuestros “hola” y nuestras manos meneándose de izquierda a derecha aunadas de una sonrisa nuestro “adiós”. No. Me niego a aceptar eso. No puede, no debe ser así.

No te conozco y ya me he construido castillos en el cielo a tu lado. Y como no hacerlo, si aun recuerdo el primer momento en el que nos vimos. No es mi percepción solamente. Fue algo más lo que nos pasó aquella vez. Algo diferente, una especie de fuerza que nos volvió a juntar por segunda ocasión. ¿Qué fue?, ¿volverá a pasar?... dime, ¿a caso no te lo preguntas también?.


O soy solo yo la he ha sentido ese par de encuentros como algo “mágico”. No lo sé… pero te quiero volver a ver. Y te aseguro que la próxima vez sabré tu nombre…

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un largo hasta pronto…


Aun recuerdo cuando te conocí. Parecías alguien raro. De hecho lo eras. Con tu cabello algo alborotado, tus perforaciones, tus tatuajes con coloridas tintas en tu piel, esa mirada inocentemente encantadora. Si, tenías algo, una especie de brillo especial, algo que me llamaba la atención aun si quererlo. Evitar tu mirada era imposible y más cuando era acompañada de esa sonrisa perversamente especial ¿era para mí? Me preguntaba y la respuesta era esa. Si.

Sonará raro pero jamás imaginé que alguien así. Como tú. Fuera tan importante en mi vida. Y así sucedió. Sin pensarlo, sin forzarlo sin razón te convertiste en una pieza importante de ella.

Tu forma de actuar, tu forma de hablar, tu forma de ver las cosas, tus consejos, tus expresiones, tus diversas y divertidas caras. Todos en conjunto te hacían especial. Así es especial. Como me hacías sentir a tu lado. Risa tras risa, cada momento era perfectamente especial y espontaneo. Contigo era de todo capaz. Al menos eso sentía. Me mostraste cuan tan feliz puede aparentar las personas que son y por dentro sentirse plenamente destrozados. Era algo que solo ambos identificábamos entre nosotros. Me enseñaste a ver las cosas diferentes, como puedes ser adulto por fuera y aun así ser un niño. Me ayudaste a darme cuenta de todo lo que me rodeaba, a ver y valorar cada parte de ello y a ser pleno con ello.

Sonrisas, carcajadas, lagrimas, peleas, frustraciones, sentimentalismo. Excelentes momentos. Todos los días eran algo nuevo. Tenían algo que me gustaba sentir. Era esa sensación de plena locura, confusión y alegría todo junto y al mismo tiempo. Simple me gustaba estar contigo. No había nada más que amistad. Aun así debemos admitir que cuando ese sentimiento más fuerte que el cariño hizo su aparición en ambos, delatado por los celos raramente fundados. Fue entonces cuando comprendimos que algo no estaba bien. Y era momento de alejarnos. Pues, nuestros caminos no eran juntos, sino acompañados. Acompañados pero no juntos.

Así pues, nos alejamos. Si. Pero solo fue por un breve tiempo. Un tiempo que necesitábamos ambos. En el que crecimos los dos y aunque a veces callaba, mi mirada gritaba e imploraba por contarte tantos acontecimientos que estaban pasando por mi vida. Pero miraba tus ojos. Eran como los míos. El mismo sentimiento y la misma reacción.

El tiempo paso. Y nos volvimos a juntar, todo era como antes. No, mentira. Era incluso mejor. Ya habíamos cambiado. Nuestra forma de pensar, algunas formas de actuar y hasta de ser eran diferentes. Pero hubo algo que seguía igual y nunca cambió. Nuestras risas. No importaba como ni en qué momento siempre se encontraban y nuestras miradas fijas, tranquilas, serenas, inocentes, solo ambos sabíamos lo que guardaban, un secreto. Que solo ambos sabíamos que solo ambos éramos parte de él, un secreto que nadie se imaginaba.

La misma mirada y sonrisa que nos juntaron fueron las mismas que nos hacen separar ahora. Se que a partir de este momento seguras tus sueños, tu felicidad, lejos de aquí, lejos de mí. Y eso me hace feliz. Nada me alegra más que verte feliz, verte realizado. No sé a ciencia cierta cuanto tiempo pasará para volvernos a encontrar. No sé que nos aguarde el destino a cada uno. Tal vez pase un año, o cinco años o quizás diez años, quien sabe, puede que jamás nos volvamos a ver. No lo sé, espero que eso no pase.

Solo sé una cosa. Cuando nos volvamos a ver seremos los mismos de siempre. Los mismos dos amigos, íntimos amigos. Confiables amigos. Buenos amigos. Y aunque sé que me dijiste que nuestro reencuentro sería dentro de diez años y que ambos estaríamos casados pero cada quien con su respectiva pareja, y que tendríamos una linda familia cada uno. Espero que así sea. Al menos la primera parte. Volverte a ver.

Jamás te olvidaré fuiste, eres y serás alguien importante en mi vida. –jsgb.

No es un adiós… solo un hasta luego… te veré dentro de diez años.



lunes, 9 de diciembre de 2013

Diez consejos

¿Qué cuantas veces me he caído? Cientos, miles diría yo. ¿Cuántas veces he llorado? Millones de veces. Incluso nací llorando. ¿Te has sentido un fracaso? Indudablemente. ¿Has sentido que no tienes nada que hacer aquí? Incontables veces. ¿Sientes que vas en el camino equivocado? Bastante a menudo. Pero continúo ahí. ¿Te has arrepentido de algo? No. ¿Por qué sigues  aquí? Porqué quiero continuar viviendo.

Caerte millones de veces es algo estupendo. Porqué sin importar el motivo de la caída, siempre encuentras una razón más poderosa para levantarte. No importan las veces que te caigas, sino como te levantas y las fuerzas que tengas para mantenerte de pie. Claro. Siempre habrá algo que te vuelva a hacer caer. Pero ¿y qué? todo puede tumbarte, pero solo de ti depende ponerte de pie. Así que olvida todo lo que te ha pasado triste y no les llores a tus caídas. Gózalas. Valóralas y amalas porqué el día de mañana se convertirán en tus más valiosas experiencias.

Sé que sería inverosímil decir que no me siento mal de mis fracasos o que nunca me he sentido como una fracasada. Porqué sería mentirles. Muchas veces me he sentido como un completo fracaso. En mi familia como hermana o como hija. En mis relaciones como novia, como amante como sea. En la escuela como alumna, como amiga. En incontables situaciones me he sentido así. Pero existe una diferencia entre sentirse un fracaso y ser un fracaso. Incluso existe una diferencia bastante grande en SENTIRSE UN FRACASO. Las veces que me he sentido así. Son pocas pero cuando sucede hago retrospectiva de todo lo que he logrado y de lo que me falta por hacer. De lo que soy capaz de hacer y de todas las maneras que puedo hacerlo. Y es cuando entonces esa tonta idea desaparece.

Claro me he sentido fuera de lugar muchas veces. Pero si estoy aquí es por una razón yo tengo que hacer una tarea importante en esta vida, en este mundo y de esta forma así que si sigo aquí buscaré razones para estar aquí, y de este modo cuando culmine el tiempo de mi estancia irme con una buena huella.
El otro día me encontraba hojeando uno de mis valiosos cuadernos dónde escribo cosas importantes y relevantes de mi vida. Y me encontré con unos consejos que yo misma me hice. Y que quiero compartírselos. Son consejos o son algo así como “reglas” que sigo y siempre aplico.
Son diez y a continuación se los presento.


  1. Nadie en este mundo ha de valorarte al cien por ciento, lee bien NADIE lo hará. Solo tú puedes hacerte cargo de esa tarea y responsabilidad.
  2. Nadie merece tus lágrimas. Grábatelo bien NADIE. Porqué las lagrimas no tiene un fin en especifico. Cuando vayas a llorar detente al menos un par de segundos, solo eso. Y considera si es o no justo derramar lagrimas por algo que ya sabías que pasaría.
  3. Aunque la gente haga lo que haga, hazte un favor. No dejes de creer que existen las personas buenas allá afuera, son difíciles de encontrar. Pero recuerda esto; tú eres una de ellas.
  4. Jamás te dejes pisotear y sobajar por alguien.  No importa de quien se trate. Los errores existen por una razón. Para identificar los aciertos y persona que no se equivoque es una persona que no hará nada bien.
  5. Abre los ojos cuando sientas que algo no va bien. Las señales siempre aparecen de miles de formas. De ti depende si las ves o no. De ti depende si sufres o no. De nadie más.
  6. Haz caso de los consejos. Si no los has de seguir, mínimo escúchalos, no sabes cuándo ni en qué momento te podrán servir.
  7. Hazte un favor y no te molestes y no bajes la cabeza cuando alguien te diga la siguiente frase; “te lo dije”. Acepta tu error. Vive con él y no te arrepientas de nada, lee muy bien NO TE ARREPIENTAS DE NADA. Porqué no importa cuál fue el motivo y no importa cuál fue el resultado o la consecuencia. Viviste lo que elegiste, si te fue bien p te fue  mal, así lo quisiste tú.
  8. Nadie es responsable de lo que te pase. Afronta la realidad y se sincero contigo. Cuesta trabajo, pero eso te hará crecer y te hará más fuerte. Créeme lo que te digo nadie podrá contra ti si creces.
  9.  Madurar no se logra con la edad. Madurar se logra siendo responsable de todo lo que hacemos, de TODO. Porqué nosotros  hacemos muchas cosas y no importa de lo que se trate. TODO lo que hacemos tiene consecuencias. Ya sean buenas o malas. Pero las tiene.
  10. Fíjate bien lo que hablas, porqué no importa por qué lo dijiste o como lo dijiste, bajo qué circunstancias lo hiciste. Lo único que importa es que lo dijiste y recuerda bien esto; las palabras son tan poderosas que pueden salvar vidas así como las pueden perder. Todas las palabras son poderosas. Unas duelen otras alegran. Pero eso sí jamás se borran de la memoria y lo que la memoria graba lo guarda en el corazón.
Esas han sido. Exactamente diez. Espero les sirvan y las compartan con sus amigos. Yo los aplico siempre. Y es por eso que he querido compartirlas aquí con todos ustedes.

Saludos invisibles, hasta la próxima entrada.

domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Se han dado cuenta?

Cuando éramos niños queríamos crecer para comprender las cosas que no entendíamos en aquel entonces. Ahora que estamos grandes comprendemos las cosas que no entendíamos antes. Pero existen más cosas que no entendemos aun. 

La verdad es, que nada tiene sentido cuando eres grande. Y cuando eres niño no comprendes nada. Entonces la vida es extraña o nosotros no somos los extraños. 
Antes las amistades comenzaban porque te gustaba el mismo color y terminaban porque te habían volteado a ver feo o porque no le quisiste prestar algún juguete. Ahora el color de una persona llega a ser importante para entablar una amistad, y las amistades se acaban por las mentiras y las hipocresías. 
Cuando eres niño no te importaba lo que traías puesto y solo te dedicabas a jugar en la calle sin miedo al qué dirán. Y hoy. Resulta imposible salir a la calle con ropa mal combinada por el miedo a las miradas y críticas.

¿Recuerdas cuando llovía y salías sin paraguas, sin impermeable, y sin preocupación a pescar un resfriado? Solo eras feliz jugando con la lluvia y los charcos que se formaban en las calles. Ahora te preocupa la lluvia, te preocupa tu teléfono celular, te preocupa tu salud y la ropa que traes puesta.
Los autos eran intercambiables con los amiguitos de la cuadra y tu mayor tesoro eran los diez pesos que te había dado tu abuelo en tu domingo. Hoy en día no prestas tu auto por temor a que le pase algo y diez pesos no son nada a comparación de lo que deseas tener.

No te gustaban los niños y si eras niño decías que las niñas tenían piojos y no te les arrimabas, hoy solo quieres estar al lado de esa persona especial. Y peor aun sufres por alguien que no te imagina en su mundo.
Antes solo querías ser grande, ser Mayor, tener autoridad, poder manejar, poder ir a donde tú quieras. Ahora que lo eres y que puedes hacerlo. No lo haces, porque has olvidado todas esas cosas que de niño añorabas o que te imaginabas de manera diferente. Ahora ves tu mundo y no te agrada. Lo que antes te sorprendía ya no es la gran cosa. Tus antiguos miedos desaparecieron. Y aparecieron algunos incluso peores. El futuro, el amor, el que dirán y el “y si…”.

Quizá cuando éramos niños no comprendíamos el mundo que nos rodeaba, o solo lo veíamos como un cuento. Un cuento que solo leíamos de día y de noche imaginábamos con esa vida de grande. Con esa persona a nuestro lado. Con ese auto como el de papá.

Creo que la vida es sabia. Sabe cuando hacernos crecer y madurar, y aun así nos da estos pequeños momento de reflexión para apreciar las etapas futuras. y disfrutarlas al máximo. Por ahora estoy en la juventud. Recién apenas estoy comenzando a vivir una etapa maravillosa. Con grandes amigos y grandes pilares familiares. Comenzaré a vivir amores más realistas y más sinceros. Comenzaré a ver el valor del dinero y tal vez hasta el mismo valor de la vida. Aun que creo que eso lo tengo claro. La vida es un regalo invaluable. Amo mi vida. No cambiaría ni un segundo de lo que llevo vivido. Cada instante, cada momento feliz, cada fracaso, cada lagrima y cada sonrisa es parte de mi vida y ha hecho lo que soy ahora. Las experiencias son lo mejor que tengo en la vida y las adoro. Amistades y familiares que por alguna razón se han retirado de mi lado ya sea por un breve instante o por siempre, me han dejado enseñanzas buenas. Y son ellas las que me hacen avanzar  seguir adelante.

Bien, creo que esto se ha alargado un poco. Pero incluso siento que debo seguir. Pero ya es tarde y debo dormir.


Hasta la próxima entrada.


jueves, 5 de diciembre de 2013

He comprendido muchas cosas en estos últimos meses


Saben.  A veces parece que todo está en nuestra contra. Que por más que nos esforcemos no logramos llegar a ningún lugar. Que cuando estamos logrando algo, siempre pasa algo que hace que todo se desmorone. Y es en ese momento cuando nos sentimos derrotados. Inútiles, desmoralizados. Y es que es tanto nuestro dolor, nuestra frustración que no vemos más allá del problema, más allá de la situación misma.
Eso me pasó hace apenas unos cuantos meses atrás. Sentía que lo tenía todo, sentía que era feliz con lo que me rodeaba. De hecho eso aparentaba. Una felicidad plena. Pero en realidad no era así. Cuando todo es a base de apariencias eres plenamente infeliz. El estar en una situación por el simple hecho de querer fingir que todo es vida y dulzura es una falacia. Y yo ya no quería seguir así.
Tomar decisiones sin sentimiento de arrepentimiento. Eso fue lo primero que aprendí. Decir NO y afrontar las consecuencias que contraiga. Mantenerse firme en una decisión que sabes que es la correcta. Es un paso
firme en tu vida. Sentirse mal y que tu corazón grite y quiera decirle a tu boca que diga ESTA BIEN, es lo primero que evité. Porqué ya nada estaba bien. Así que cabe con todo lo que malo, con todo lo viejo y aunque lo admito fue doloroso, fue difícil lo he logrado. Porqué he sido firme y fuerte en mi decisión.

Ver las cosas claras. La segunda cosa que aprendí. Como lo dije al principio. Siempre nos damos por vencidos en el primer momento. Nuestro primer impulso es dejarlo todo y llorar. Eso no es más que el principio del caos. Cuando pasan cosas malas, o cosas difíciles en nuestra vida, es complicado ver el lado bueno de las mismas. Pero solo es cuestión de detenerse y observar lo que nos rodea. Hacer el recuento de los daños y recordar que “después de la tempestad viene la calma” y eso es verdad. Siempre que nos pasa algo fuerte en nuestra vida, es por qué podemos con esa prueba, porque no nos sabemos dar por vencidos. Porque sabemos levantarnos y seguir adelante a pesar de todo lo que hayamos sufrido, llorado, a pesar de todas las heridas en el alma, somos capaces de levantarnos aun más fuertes que antes, y dar pasos firmes.
Y la última cosa que aprendí es. Valorarse más que nada, sobre todas las cosas valorarse a uno mismo, cada parte de uno valorarla, quererla, amarla. Porqué nadie más lo hará. Y el primer paso para ser feliz, es ser feliz con uno mismo.


Cuando comprendí estas tres lecciones. Todo comenzó a tener sentido. Y como por arte de magia las cosas comenzaron a resultar bien. Deje de llorar y comencé a reírme. A valorar todo lo que la vida te pone en el camino. Todo lo bueno y lo malo, todo tiene una razón aunque no siempre comprendamos el por qué. Pero algo nos deja cada experiencia. Y es gracias a ellas. A todas esas experiencias que somos nosotros mismos. Porque ellas nos hacen fuertes y nos hacen crecer, nos hacen capaces de comprender cosas que no creíamos capaces de comprender a nuestra edad, y nos dan lecciones. Lecciones que nunca olvidamos y que les agradecemos lo que somos ahora. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Te tengo el mejor consejo, que vas a recibir en tu vida

Jamás, pase lo que pase, de la forma en la que suceda, sin importar nada, aun si la vida se te fuese en eso, jamás de arrepientas de nada. Y sobre todo de lo que hiciste y menos de lo que no hiciste. Vive. Se feliz. Besa. Abraza. Di “te quiero”. Di “te amo” si es que así lo has sentido, en ese momento. Sonríe. Sueña. Lucha. Llora. Ríe. Corre. Baila. Canta. Aprende. Grita. Di maldiciones. Haz ejercicio. Sal a correr. Ve televisión. Come lo que quieras. Convive con tus seres queridos. Conoce gente nueva. Habla al azar. Juega juegos de niños. Estírate. Come nieve. Cocina. Escucha música. Maneja. Choca. Toma. Valora lo que tienes. Agradece todo en tu vida. Camina. Reflexiona. Brinda las veces que te plazca. Duerme por horas. Lee los libros que quieras. Saluda a todos. Conoce lugares. Toma fotos. Arregla cosas. Dibuja. Escribe. Crea. Mírate al espejo y amate. Pero sobre todo jamás te arrepientas de nada.

¿Por qué te digo esto? Simple. Quiero que seas feliz.


Hasta la próxima invisibles.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hoy...

Hoy, hoy después de casi dos años de no saber casi nada de él, ha vuelto a aparecer en mi vida, hizo su breve aparición, sencilla y tranquila, sin intención, serena y como él solo él puede hacerlas. Tan solo saber de él me hace sonreír, los recuerdos y la ilusión que sentí por él es mágica aun en estos tiempos.

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Cómo lo sabes?...

Es decir tantas personas, cientos, miles, millones de ellas caminando, viviendo, inmersas en sus propias vidas ¿qué probabilidad existe de que encuentre a la indicada? Y ¿por qué solo debe de ser una?

No es que sea una psicópata que piense que hay más personas indicadas para mí. Pero ¿por qué no? Que tal haya más de una persona para mí en la vida. Es como los que se casan y enviudan y se vuelven a casar. Había dos personas predestinadas o indicadas para una sola persona.

Cuando veo que alguien se va a casar o veo a mis padres, tíos, abuelos que están con alguien o han estado con alguien durante años y viven con esa persona "especial" les pregunto ¿cómo es que saben que es la indicada? Y lo que siempre recibo de respuesta es: "cuando lo sabes lo sabes". ¡¿Qué clase de respuesta es esa?!

Tengo poca edad pero el alma gemela o la persona indicada es algo que me hace pensar muchas cosas. Y es que ves muchas cosas, películas, series, lees libros, ves la tv y observas como el "amor de su vida" era su mejor amigo, que siempre estaba a un lado y nunca lo había visto, que era el nerd de la primaria, el que la molestaba en el preescolar, al que conoció en una fiesta a la que no quería ir. Cosas como esas me hacen pensar, si es que el amor de mi vida está cerca de mí, o quién sabe. Volteas a tú alrededor y no ves a nadie interesado en ti, lo que me hace pensar en que, que tal que no esté aquí en mi rango de conocidos, puede estar en otro estado, otra colonia, en otro país, continente. Puede que sea de China, de Europa, de África, de Italia, o tal vez ya lo conocí y no lo he podido ver con exactitud.

No lo sé. Son cosas que pasan por mi cabeza y dan vueltas una y otra vez y no puedo hablarlas con quien sea, así que las escribo aquí. Donde puedo leerlas y ustedes también lo pueden hacer. Quizás no haya nadie que lea esto, tal vez sí.

Si fuese así. Si existiese alguien que este leyendo esto. Comente que es lo que piensa, cual es su punto de opinión y por qué no, comparta este pensamiento tal vez haya más personas locas como yo o como nosotros.

Un saludo invisibles.

martes, 10 de septiembre de 2013

Nuevos proyectos

Así es hay nuevos proyectos en mi vida. Muchos caminos han aparecido y todo gracias a una sola cosa; cerrar círculos. Cuando cierras círculos es lo mejor que puedes hacer, es decir es lo único que tienes en tus manos es el único poder que tienes.

Es aplicable en muchos sentidos. Puedes cerrar círculos terminando una carrera o un curso, dejando de llorar por alguien, decirle adiós a una persona, menta do la madre, tirando ropa, renunciar a tu trabajo, pedir perdón, etcétera, etcétera. Pero aun así hay círculos que te obligan a cerrarlos como por ejemplo si te despiden, si terminan contigo, te echan de la escuela, y así muchos. Más sin embargo, para ser sinceros son decisiones en las que nosotros somos responsables de lo que pase.

Es nuestra elección seguir así o solo cerrar el círculo y continuar con nuestras vidas. Aun así hay personas que insisten en continuar dando vueltas y vueltas a las cosas. Y ¿qué es lo que pasa con ellas? Sufren, se frustran, se sienten mal, baja su autoestima, lloran, comen y se ponen gordas.


Y con esto no quiero decir que es malo. Claro que no. Cada quien debe de seguir y procesar las cosas a su ritmo y continuar con su vida en el momento en el que desee hacerlo. Sufrir, vivir el duelo, superarlo y continuar viviendo. Porque después de todo lo malo, lo feo, y desagradable de las cosas o hechos, decepciones y demás, nosotros tenemos el poder de decidir cuando dejamos de sufrir o de lamentarnos. Se llama cerrar círculos.

Les digo esto porque conozco personas, que en su vida han cerrado círculos. ¿Que como lo sé? Sencillo. Cuando veo que viven en el pasado. Lamentándose de lo que hicieron y peor aún, de lo que no hicieron. Eso no tiene sentido. Hay que avanzar, las cosas que hiciste, las hiciste no porque te hayan obligado las hiciste porque querías hacerlas. Y las que no también fue porque no quisiste hacerlas. No es bueno vivir lamentándose por lo que ya paso o lo que ha salido mal o lo que no hiciste.

Otras personas que no cierran círculos son las que a pesar de haber crecido aun siguen inmersas en lo que ya vivieron. Como cuando ya estás en la facultad y regresas a la preparatoria para comer donde siempre lo hacías, no se ustedes pero la comida ya no sabe igual. Ya paso esa etapa de tu vida, ¡¡¡avanza!!! O las que van y visitan a sus maestros de primaria ¿para qué? eso ya fue. Personas así solo se complican la existencia día tras día. Y un día cuando despierten verán a su alrededor y observaran como las personas que están a su alrededor también vivieron cosas como ellos. Pero la diferencia es que ellos aprendieron de ellas, las superaron y avanzaron. Y en el transcurso de la su vida volvieron a encontrar más situaciones similares y algunas quizás más pesadas pero no se dejaron caer por esas situaciones y pruebas de vida. Continuaron su camino y lograron cosas. Todo gracias a una cosa. Cerrar los círculos.

Es por esto que les quiero pedir un favor si tienen un circulo vicioso ciérrenlo, o cualquier circulo cierrenlo y avancen. La vida es grande y van a ver igual que yo, que después de cerrar un círculo la vida es más grata y tiene muchos caminos y en cada uno de ellos hay sorpresas enormes.

lunes, 9 de septiembre de 2013

La palabra de hace dos años

“Siempre estamos tan ocupados en nuestro mundo, en nuestros problemas, en nuestra vida que jamás prestamos atención a lo que nos rodea, tal vez, solo tal vez  si nos diéramos la molestia de voltear a ver lo que está a nuestro alrededor seriamos menos egoístas, seriamos capaz de valorar todo lo que tenemos en la vida, esas nubes que se desvanecen con el viento, aquella ave que está en las ramas cantando o sabe que haciendo, el ruido del pasto cuando arrastras tu mano sobre él, la bella sonrisa de la maravillosa persona que está a tu lado, el olor de su cabello, las cejas que enmarcan su rostro tan brillante y limpio, tan puro, tal vez, solo tal vez si no pensáramos en lo superficial siempre podríamos admirar la belleza de lo que nos rodea, de todo y de todos los que nos rodean.

Sé que he cometido muchos errores, créeme me ha costado reconocerlos y sé que no podre hacer nada para que me puedas volver a ver como antes. Pero ahora me doy cuenta de lo mucho que me hacías feliz y que enserio cumpliste con tu palabra, jamás te olvidare."

domingo, 8 de septiembre de 2013

Invisible

Ser invisible es estar ahí pero sin ser notado. Cuando te veo en ocasiones me haces sentir así. Invisible. Verte y no sentirte. Que me mires y veas atreves de mi y observes a alguien más. Caminar a tu lado y ser el espejo gris que te acompaña por las calles hasta tu destino, al menos en mi mente así lo hago.

Ser invisible es algo frustrante. Oírte y no ser oído, saber qué te pasa y que no te intereses en lo que a mí me sucede. Y en ocasiones me cuestiono, me torturo pensando en respuestas para mis dudas, para mis pensamientos para mis emociones, para mis acciones. ¿Estaré actuando bien o es por mis acciones que aun soy invisible?

Noche tras noche me veo tirada en la cama o en el sofá, acompañada de mi fiel compañera y buena escucha. Mi almohada. Ella que solo ella me escucha, me atiende en mis sollozos de soledad y tristezas, ella que con un suave rose sabe que me hará dormir para por lo menos soñar que tomo color y que formo parte de tu mundo. Que ya no soy  parte de un mundo tornado de matices grises y blancos con bordes negros, para dejar de ser vaho que se desvanece después de la lluvia en los cristales. Para el día siguiente despertar y observar como todo ha sido un sueño y que sigo siendo igual de trasparente como antes.
Que maldita eres amiga mía. O que maldito es el subconsciente que me hace ver y sentir cosas falsas. Que juntos vuelven a plantar la semilla que la esperanza de la necesidad, de la nostalgia y me hacen seguir siendo invisible en tu vida.

Pero al menos un consuelo me queda. Como la lluvia que una vez sentimos sobre nuestros cuerpos y los resguardamos en aquel coche color grafito como lo soy yo ahora. Quedo nuestro vaho en los cristales. Y en el deje una huella. “Seres invisibles”. Como el amor, como nuestros sentimientos, como lo que somos, como lo que soy.


Así como esta esa marca en el cristal que durara hasta que algún ser la elimine por completo. Quedara una marca en tu vida. La de un ser invisible que paso por ella. 

miércoles, 13 de junio de 2012

Nuestra mejor arma


Dicen que una sonrisa no se le niega a nadie, concuerdo con eso. La sonrisa es la parte más maravillosa de nuestro cuerpo, mi abuelo solía decir que la sonrisa es la puerta del alma que es por eso que cuando ves sonreír a la persona adecuada es cuando conoces a tu alma gemela.

Pero no todas las sonrisas son las mismas, estamos de acuerdo. Existen muchos tipos de sonrisas… La sencilla, la sincera, la hipócrita, la común, la que pintas y dices en la mente “¿Por qué me ves?”,  la que sonríes y dices “chinga tu madre”. Esa sonrisa es la que me ha brotado el día de hoy.

Es decir crees conocer a una persona y cuando menos te lo esperas es otra, y lo que es peor es capaz de ser sínica frente de ti. Esas acciones hacen sonreír y decir chinga tu madre….. Pero lo que en realidad quieres hacer es dejar de sonreír y plantarle un golpe en su estúpida cara de cinismo y decir CHINGAS A TU MADRE PENDEJO!!!!!!! Y después gritarle al oído EN TU PUTA VIDA VUELVES A VERME LA CARA ¡IMBECIL!...

PERO no lo hacemos ¿porque no lo hacemos? Que se pudra esa gente pendeja!!! La odio no debería de existir!!! Porque te la tienes  que topar, porque fingen?!!!!! Bola de pendejos!!!!Ni una sonrisa se merecen. Ni un hola no un buenos días nada nada nada NADA  N A D A. aaaaaaaaaaaaaaaaah me he desahogado, algo!...

Lo mejor de todo  esto es que ellos ni siquiera  sospechan, ni siquiera tienen una idea vaga de lo ke te pasa, creen que todo está normal y eske llegamos a ser tan buenos actores que nos sorprendemos nosotros mismos y de la ingenuidad de los demás.

Y mientras ellos “creen que fingen bastante bien, nosotros tenemos una actuación mejor”.

La sonrisa no se le niega a nadie en absoluto, y en ocasiones, solo en ocasiones llega a ser  nuestra mejor arma….

viernes, 11 de mayo de 2012

No se puede decir mucho


En realidad ¿Que puedo decir de ti? Supongo que cuando te conocí tales conocí solo una parte de ti, la bonita, la simpática, la que me hacia reír a cada momento, la que me hacia reflexionar, la que me impulsaba a tomar nuevas y mejores decisiones, a decidir sobre lo que antes era y lo que soy ahora, es parte de ti que sabía que aunque me callera miles de veces estarías a mi lado para ayudarme a seguir adelante con un "no  te quedes ahí, avanza", de esa parte de ti que intentaba que me sintiera agosto a su lado aunque nunca sospechaste que como fuera me encantaba estar a tu lado, de esa parte de ti que me demostró el lado más tierno que tienes, tus verdaderos sentimientos y problemas que enfrentas en la vida una vida que ambos vivimos pero no compartimos. Ese lado tan especial de ti que simplemente admiraba, admiraba como fingías que no pasaba nada, que no te preocupaban las cosas, que simplemente vivías sin preocupaciones, cuando yo te sentía tan indefenso y tierno que no me atrevía a enojarme enserio contigo.

Pero como dicen que es ley de vida. Todo cambia y supongo que ambos cambiamos, o tal vez solo nos volvimos a ocultar en algo que no somos o demostramos quien realmente somos ante ciertas situaciones. No lo sé y no me gustaría saberlo. Prefiero quedarme con la primera impresión de ti, para no odiarte, ni tratar de olvidarte, sino verte como una persona que siempre estará conmigo como la conocí como alguien que vive su vida pero no conmigo, no a mi lado.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Una semana

Van al rededor de siete días que no para de llover. No soy una persona que le desagrade la lluvia, pero créanme que cuando estas viéndola diario te fastidia, y mas si quieres salir a visitar a tus amigos, salir con un enorme abrigo o un gorro es bastante molesto.

Dicen que la lluvia te hace reflexionar, o  te hace profundizar sobre tu misma persona, bien, comparto esa idea, es decir estas en una habitación sin nada que hacer y simplemente volteas a la ventana a ver el cielo, y piensas "valla que esta nublado" y recuerdas todos los días significativos en donde hay días parecido a esos, no se tal ves algún beso bajo la lluvia, y debo agregar que los besos bajo la lluvia que he tenido han sido bajo la lluvia pero hay sol, bueno también recuerdas los días en los que eras pequeño y era toda una aventura salir cuando llovía, jugar con tu mascota o hasta con tus amigos, oh caminar bajo al lluvia de la parada del autobús hasta tu casa. Pero aun así siguen sin gustarme tanto los días lluviosos....

Cuando sale el sol, el clima es agradable, las personas están sonrientes, las plantas, los animales, todo a tu alrededor es felicidad. La lluvia deprime, el sol alegra. Claro respeto todas las ideas pero si me dieran a elegir  en que clima me gustaría vivir, diría no SOLEADO, ni LLUVIOSO pero si algo de ambos, templado, tal ves.

domingo, 1 de enero de 2012

Me enamore ...

Así es, me he enamorado, ¿qué de quién?, ¿quien que les diga? ... bueno les platico...

Me he enamorado, de la persona mas maravillosa que existe en el mundo, no es muy alta, y es delgada, no tiene los ojos de color los tiene de color cafe y no un cafe especial, solo cafe, su cabello es castaño en ocasiones le brilla y cuando no lo hace al menos es suave. No tiene el mejor gusto en ropa, y bueno aunque sus gustos musicales son un poco diferentes a los de cualquiera, le gusta ser como es.

Cuando me despierto es la primer persona que me dice "buenos días, que bien amaneciste hoy", aun en los días mas horribles ahí ha estado apoyándome y diciéndome "oye ya deja de llorar y mejor ponte a actuar", me ha secado las lagrimas y me ha dado fuerzas para seguir adelante siempre diciéndome lo mucho que valgo.

Tampoco tiene la sonrisa perfecta, a decir verdad tiene un diente algo chueco y hace algunos años le taparon una muela picada por tanto chicle pero bueno al menos con su sonrisa soy feliz porque me da aliento cuando lo necesito y aun cunado no.

Esa persona no es muy buena en deportes pero cuando juega entrega el alma en la cancha y mas si se trata de ir tras los demás contrincantes, le gustan los animales en especial los que pueda abrazar y agitarles la cabeza para jugar con ellos, y si es bastante inquieta pero cuando no es asi, es porque en verdad algo le esta pasando y no es bueno.

La verdad me cuesta trabajo pensar como no  me había dado cuenta antes, si ahí estaba frente de mi todos los días, siempre que amanece y cada noche es la única persona que veo y me me sonríe.

Si, sin duda me he enamorado ... y ¿cual es su nombre?, bien, la respuesta es sencilla ... esa persona soy YO.

Tal ves si todos nos enamoráramos de nosotros mismos seria un mundo mucho mas feliz, aceptarnos y siempre que nos vemos en algún lugar, en un espejo, en algún cristal, en un charco hecho por la lluvia o aun en donde sea, siempre esta esa persona hermosa que siempre se ve bien si nos enamoramos de ella, si nos enamoramos de nosotros...